Almadén, reconocido como Patrimonio de la Humanidad

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El  paisaje de Almadén es un paisaje rico y complejo. Es en primer lugar el paisaje de las minas, un paisaje interior de excavaciones de galerías y túneles que busca el cinabrio para extraerlo a la superficie. Un paisaje oculto que va dejando referencias en la superficie de los puntos de acceso, de las comunicaciones del interior con la explotación posterior del mineral, con su beneficio. Un paisaje del trabajo que en su dureza ha incorporado personas condenadas en su explotación, los forzados, que han definido la realidad de la ignominia durante muchos años y que ahora recuerda, junto a los restos rehabilitados de la Cárcel de Forzados, el Centro de Interpretación que la Universidad tiene allí. Un paisaje del trabajo de miles de personas que han dedicado su vida a esta actividad y que han creado una comunidad de esfuerzos para rentabilizar su actividad reivindicando sus condiciones laborales dignas y eficaces.

Un paisaje de las técnicas del beneficio del mercurio.  Las labores del beneficio del mineral han generado estructuras de gran interés histórico por sus características y condiciones que han permanecido vivas durante siglos y que, afortunadamente, se conservan en la actualidad. Los recorridos por el interior de estos paisajes excavados que ahora permite el Parque Minero nos recuerdan el paisaje de la vida de muchos mineros que día a día bajaban a las entrañas de la tierra a extraer el producto del que se beneficiaría el mercurio.

Almadén es también el paisaje urbano de una ciudad que ha surgido de los valores de la mina. La voluntad de mantener la actividad, de atender a sus trabajadores y de crear un entorno agradable de vida lleva a la creación de estructuras educativas, de ocio y sanitarias que conforman el conjunto urbano. La plaza de toros, el Hospital Minero… son testimonios de la vida de la ciudad en su relación con la mina. Los caminos para la exportación del azogue definen viarios estructuran ejes urbanos y conforman la ciudad que económica, social y culturalmente ha dependido del azogue durante siglos. Un paisaje urbano con hitos y referencias de los siglos de esplendor de la actividad minera, de la explotación del mercurio que ha ido languideciendo con su pérdida y que ahora busca nuevos caminos relacionados con los valores medioambientales de su entorno.

Porque Almadén es también el paisaje de un territorio de una belleza singular. Su ubicación y localización en el medio natural y las condiciones topográficas, geológicas y de desarrollo vegetal y animal del entorno superan ampliamente sus usos mineros para definir la realidad de un paisaje en el que la minería se encuadra en un entorno natural que ahora se valora de forma singular.

Durante los últimos años, los esfuerzos en la conservación y rehabilitación de este patrimonio han sido muy importantes. Rehabilitación de las minas, de las escombreras, del Hospital de Mineros, de la Plaza de Toros… Quedan actuaciones por realizar que Almadén, en su actual situación social y económica demanda y debe conseguir. El reconocimiento como patrimonio de la humanidad es un compromiso para el ayuntamiento y para todas las administraciones. Las actuaciones de recuperación de este patrimonio deben continuar y sobre todo proyectos que potencien el desarrollo económico, social y cultural de la comarca. La declaración de Almadén como Patrimonio de la Humanidad es un motivo de alegría, pero debe ser, sobre todo, un motivo de compromiso para el futuro.

Fuente:lanzadigital.com/