Las minas de Almadén y Mateo Alemán

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Existe un personaje histórico, fundamental en la historia de la literatura española, muy vinculado a las minas de Almadén. Se trata de Mateo Alemán y de Enero, autor del Guzmán de Alfarache, obra que terminó 4 años después de visitar Almadén, los hechos y personas que conoció aquí, debieron inspirarle algunos personajes y pasajes de su obra. Fue comisionado como juez visitador por el Consejo de las Órdenes para realizar un informe calificado de “secreto” sobre las condiciones de vida y de trato que recibían los forzados por parte de los administradores de las minas, los Fugger (Fúcares en castellano), una familia de banqueros alemanes.

En 1593, y tras numerosas maniobras por parte de los administradores para evitar o atrasar la visita de inspección, se nombra juez visitador a Mateo Alemán. La visita durará 50 días. Antes de llegar a Almadén decide pasar por Almagro al objeto de obtener documentación del administrador de la familia Fúcar, tras infructuosos intentos de que colabore, realiza un registro y se incauta de la información que considera relevante, tras lo que sigue su camino hacia Almadén. Tampoco consigue allí muchos papeles, más allá de la lista de los galeotes que se encontraban trabajando en las minas entonces, un total de 13, más uno loco. Decide entonces iniciar la parte más importante de su misión, interrogar uno a uno a los presos. También habla con algunos oficiales que trabajan en las minas, que se deshacen en elogios a los Fúcares y sus administradores. También en Almadén aparecen muchos documentos cuando toma preso al administrador del pozo por falta de colaboración.

Los interrogatorios no tienen desperdicio y podemos tomar como ejemplo el de Luis de Malea, gitano forzado natural de Vigo, condenado por la justicia de Siruela (Badajoz) a 4 años por ciertos hurtos e interrogado el 15 de febrero de 1593, os transcribo un poco de su declaración:

“…y en lo que toca al trabajo que se les da ahora de presente, no es demasiado, porque trabajan de sol a sol y a medio día se les da una hora sin cesar, y al que ellos se cansaba… los sacaba fuera de la dicha mina y los hacía azotar cruelmente a la ley de la vayona con un manojo de mimbres hade holgar, y aún dos para que coman y descansen. Y que habrá más de tres años que éste que declara conoció en la dicha fábrica un capataz que se llamaba Luis Sánchez, que era de Chillón, a lo que cree este testigo, el cual vio que daba demasiado trabajo a los dichos forzados y les hacía que trabajasen en los tornos de agua, que es el trabajo mayor que hay en la dicha fábrica, y les hacía sacar entre cuatro forzados 300 sacas de agua sta que se quebraban los mimbres y les pagaréis aquí en este mundo y yo lo iré a pagar en el otro; y mientras el dicho Luis Sánchez fue vivo pasaron mucha malaventura los dichos saltaba la sangre. Y en especial vio este testigo que a un forzado que estaba en la dicha fábrica que se llamaba Domingo Hernández, que era de Castilla la Vieja, no se acuerda este testigo de qué lugar, el cual tenía la boca llena de llagas muy dañadas del azogue y humo, de manera que porque no se le cerrase la boca, traía de ordinario en ella un canuto de caña, y no podía comer sino muy poca cosa por no poderlo meter en la boca…,y el dicho Domingo Hernández dijo a este testigo y a los demás forzados, estando en la cárcel de la dicha fábrica que pidiéndole al dicho Luis Sánchez que no lo matase por amor de Dios, respondió: vos forzados, y queriendo arrendar los tornos algunos trabajadores para sacar el agua, el dicho capataz Luis Sánchez no lo consentía, sino que los tirasen los forzados …”.

Por supuesto que estos casos de maltrato ya no se daban, se produjeron en el pasado. Durante la visita todas las declaraciones confirmaban que el trato era correcto. ¿Llegó a existir realmente el famoso Luis Sánchez en el que coinciden las declaraciones de varios presos o fue una invención de los administradores de la mina para criminalizar a un malvado inexistente?. En cualquier caso el Informe Secreto quedó en eso, en secreto y no vio la luz hasta que se publicó en 1977, 384 años después, un poco tarde quizá…

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