CHILLÓN, CIUDAD REAL Homenaje a 25 alcaldes del siglo XX en un municipio de Castilla-La Mancha

El municipio de Chillón (Ciudad Real) ha inaugurado este domingo una exposición fotográfica de los 25 alcaldes de la localidad en el siglo XX, como homenaje a los regidores que tuvo el pueblo la pasada centuria.

La exposición, que se exhibirá de forma permanente en la Casa Consistorial de Chillón, ha sido inaugurada en un acto que ha presidido el actual alcalde, Jerónimo Mansilla, y al que han asistido familiares de todos sus antecesores en el cargo.

Mansilla ha explicado a Efe que es un reconocimiento “a la labor de nuestros alcaldes que, en mayor o menor medida, hicieron posible la construcción del actual Chillón durante su paso por la Casa Consistorial”.

“Se trata de 25 hombres que, independientemente de su ideología y de las circunstancias que les llevaron a ostentar el cargo, trabajaron por hacer posible un pueblo mejor”, ha añadido.

Fotografías

La exposición incluye solo 21 fotografías de alcaldes puesto que la de cuatro ha sido imposible encontrarlas en los archivos municipales, ha comentado el regidor de Chillón.

Los retratos fueron hechos durante el reinado de Alfonso XIII, la II República, la Guerra Civil, la dictadura franquista y la actual democracia, ha señalado Mansilla, que ha comentado que ha habido regidores que gobernaron solo unos meses, mientras otros ostentaron el cargo durante 28 años.

Además de Mansilla, han asistido al acto los dos exalcaldes que aún están vivos Luis Toledano y Gregorio Perianes, junto al resto de la actual Corporación Municipal.

A su vez, los familiares de los regidores han agradecido el reconocimiento que el pueblo ha hecho a los alcaldes que lo gobernaron durante cien años. 
Fuente: eldigitaldecartillalamancha

Almadén Investigadores españoles solicitan estudiar los suelos de Almadén

image

El Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (Ciemat) y el Instituto Nacional de Investigación y Tecnología Agraria y Alimentaria (Inia), ambos dependientes del Ministerio de Economía y Competitividad, junto con el Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural, Agrario y Alimentario (Imidra) y la empresa Minas de Almadén y Arrayanes (Mayasa), entre otros, acaban de presentar al programa LIFE de la Unión Europea (UE) un proyecto para investigar durante cuatro años los suelos del distrito minero de Almadén con el objetivo de evaluar el riesgo ecotoxicológico real y la percepción de dicho riesgo por parte de los habitantes de la comarca. Así lo confirmó Rocío Millán, responsable de la Unidad de Conservación y Recuperación de Suelos del Ciemat, que también avanzó que el montante económico sería de unos 3 millones de euros, de los que prácticamente 2 millones los aporta la UE (60 por ciento) y el resto, los organismos participantes
Este proyecto supondría la continuación de casi 15 años de investigación en este área por parte del Ciemat, uno de los centros de referencia en el estudio de las relaciones entre el suelo y la vegetación, así como las aguas. Le precede una amplia experiencia, que se ha concretado en tres tesis doctorales (está a punto de leerse la cuarta) y la exportación del modelo de investigación y la tecnología a otros territorios, como Suiza, Italia, México, Paraguay, Cuba e Indonesia. Actualmente, según describe Millán, cuentan con una «base de datos se suelos, cultivos y vegetación de las más amplias que hay sobre Almadén», fruto de investigaciones puntuales en pequeñas áreas de referencia. «Pero nos falta hacer la conexión», explica. El resultado sería una especie de radiografía del suelo almadenense, «el mejor laboratorio natural a nivel mundial» según Millán, que serviría para detectar la existencia de áreas que pudieran necesitar ser descontaminadas y para influir en las decisiones de desarrollo económico de la comarca.
Pero lo realmente novedoso de este estudio es la contribución de un grupo de sociólogos del Ciemat que quiere estudiar la percepción de dicho riesgo. «¿La población de Almadén percibe que tienen riesgo o no, ya que la mina siempre ha estado ahí y no ven que la gente enferme?», se pregunta Millán. De este modo, se podría hacer una evaluación de riesgos de cualquier tipo de cultivo e implicar a la gente. «Queremos hacer encuestas, ver qué sienten antes y después del cierre de la mina, qué oyen los niños que nacieron con la mina ya cerrada o cómo vivió el cierre la gente mayor que incluso trabajó allí», recuerda.
Fuente: latribunadeciudadreal