El Gobierno de C-LM concede 281.653 euros a cinco ayuntamientos incluido Almadenejos para que rehabiliten bienes del patrimonio cultural

3-almadenejosCinco ayuntamientos de la región, en concreto el de Villar de Domingo García, (Cuenca), Almadenejos (Ciudad Real), Huete (Cuenca), Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real) y Riopar (Albacete), van a percibir un total de 281.653,48 euros del Gobierno regional para llevar a cabo actuaciones para la conservación y rehabilitación de bienes del patrimonio cultural de Castilla-La Mancha.
Según la resolución que publica este miércoles el Diario Oficial de Castilla-La Mancha (DOCM) y recoge Europa Press, de esos 281.653 euros, 194.498,16 se entregan este 2014 y los 87.155,32 restantes en 2015. De esos fondos el Consistorio conquense de Villar de Domingo García percibirá 43.417 euros para la dirección facultativa de las obras para la realización de la cubierta del yacimiento arqueológico Villa Romana de Noheda, esto es el 95 por ciento de su coste total. Mientras, el de Almadanejos (Ciudad Real) percibirá 18.103 euros para la reparación de las cubiertas del Hospital de Mineros, financiando la Junta el 68 por ciento del coste de esta intervención. Para la rehabilitación del Convento de la Merced el Ayuntamiento de Huete (Cuenca) va a recibir 134.037 euros, esto es, un 25 por ciento de los 536.150 euros que costará toda la intervención. La rehabilitación de las antiguas oficinas del edificio San Carlos de las Reales Fábricas de Riópar (Albacete) recibirá del Gobierno regional 19.775 euros, un 55 por ciento del coste total que asciende a 35.955. Por último, el proyecto de intervención urgente de restauración y consolidación del Santuario de Nuestra Señora de las Virtudes, en Santa Cruz de Mudela (Ciudad Real) percibirá una subvención del Ejecutivo regional que asciende a 66.318, de los 154.230 euros que costará dicha actuación.

Fuente: 20minutos.es

 

El edifico de máquinas del Parque Minero de Almadén

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Es la imagen que más asocia el visitante a una mina. Muchos preguntan si es el pozo más antiguo, y efectivamente lo es, pronto cumplirá los 500 años. Lo que podemos ver en la actualidad es la última modernización de 1924 (fecha de la que data la sala de máquinas) y el castillete que se puede fechar en 1908.
El resolladero de la Grúa se excavó hacia 1525, en el informe de Sebastián Cutio de 1543 ya relaciona el citado pozo con una profundidad de 50 m. En 1621 tiene ya una profundidad de 60 metros, de los que los primeros 53 m no tenían sostenimiento de madera, pues se excavaron en buena roca frailesca. Más de siglo y medio después, en 1780, sólo se ha profundizado hasta los 74 m, con acceso a la planta primera y con su fondo en planta segunda. En esa época se encuentra equipado con un torno manual de máquina de prensa, un sistema de frenado por rozamiento, muy útil para bajar herramientas y maderas a la mina.
En 1792 el torno de la Grúa tiene 90 metros de profundidad de acuerdo al espléndido plano de Diego de Larrañaga y Braulio Correa que muestra gran parte de las galerías que se recorren en la visita al Parque Minero, y cuya reproducción está a la venta en la tienda del mismo.
Es en el siglo XIX cuando además de cambiar de nombre y hacerse por fin santo, se convierte en un pozo principal, compitiendo con San Teodoro. Las reformas del director José de Monasterio fueron muchas y muy inteligentes, modernizando la explotación. Entre ellas estuvo la introducción de las máquinas de extracción de vapor, que permitiría a los mineros por fin subir y bajar en las jaulas, y no tener que hacerlo en escalas, aumentando la productividad de extracción de mineral de las minas. Es en 1871 cuando se inicia el montaje de la máquina de vapor y se cambia el nombre a San Aquilino, construyéndose un edificio imponente que albergaba en su interior, además de un primer castillete, la máquina de extracción de vapor de 30 caballos vapor a 4 atmósferas de presión. Disponía de bobinas de cable plano y dos jaulas de dos pisos con capacidad para 16 personas. El combustible de las calderas era hulla, de la vecina cuenca de carbón de Peñarroya (Córdoba). La máquina se encuentra operativa entre 1873 y diciembre de 1906, cuando una avería del embrague que unía los dos carretes de cable, produce un desastroso accidente que destruye la máquina y deteriora mucho el edificio. El pozo llega entonces a 310 m de profundidad en el piso 11º.
Se decide entonces construir un castillete mayor, el actual, derribando el edificio de la máquina. Afortunadamente nos queda parte del suelo del mismo que se puede ver aún bajo el castillete, el muro norte con forma circular por el apoyo de la bóveda y parte de la muralla oeste, en la que se aprecian las puertas y ventanas del mismo. Entre 1908 y 1910 se construye un nuevo edificio de la máquina de extracción, más pequeño que el anterior, y el castillete actual. La nueva máquina, también de vapor, tenía una potencia de 200 caballos y se instaló junto a tres nuevas calderas de producción de vapor. El castillete que se monta (que es el que vemos actualmente) tiene 18 metros de altura, consta de dos pies derechos y dos tornapuntas formadas por cuatro hierros de ángulo con celosía. Entre los pies derechos y las tornapuntas existen tirantes, tornapuntas y cruces de San Andrés, se diseña para soportar 40 toneladas de carga.
En 1924 se decide sustituir la máquina de vapor por una eléctrica y, para no perder el pozo durante meses, se construye un nuevo edificio (este sí es el que se conserva) apoyándolo sobre el existente, de hecho comparten un muro. Al tener operativa la nueva máquina se derriba el edificio viejo, pues estorbaba al encontrarse entre el castillete y el de la nueva máquina. De él conservamos su fachada sur (que es la norte del edificio actual), parte del suelo y el foso que albergaba el carrete de los cables. Conservamos la nueva máquina instalada, con motor eléctrico de 64 kW, que se puede visitar en el recorrido por el Parque Minero. El pozo de San Aquilino tuvo muchos problemas de seguridad debido a que el guionaje del pozo se movía al encontrase muy cerca de las labores mineras, sobre todo por debajo de planta 9º, esto provocaba frecuentes enganches. El pozo alcanza entonces su máxima profundidad, 378 m en la planta 14ª.
En 1960 la jaula se encajó a nivel de planta 9ª, de lo que el maquinista no se percató, y siguió bajando cable y acumulándose éste en la copa de la jaula, el peso liberó la jaula que se desprendió en caída libre hasta el nivel de planta 13, muriendo el minero que viajaba dentro. En 1969 murió el último minero en su interior, a un pocero que iba sobre la copa revistando el estado del pozo le cayó un gran ladrillo  procedente de un desprendimiento, le rompió el casco y lo mató. Se decidió entonces cerrar el pozo por debajo de planta 9ª. Después se decidió usar ese hueco como almacén de material estéril procedente de la excavación de galerías de preparación. A partir de esa época no tiene prácticamente utilidad real.
En noviembre de 2002 se hormigonó la boca del pozo de San Aquilino y con él se cerró la mina.
Fuente: parqueminerodealmaden

Mayasa sitúa en el segundo trimestre de 2015 el inicio de las obras de la planta de mercurio

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La empresa Minas de Almadén y Arrayanes SA (Mayasa) continúa superando los trámites para la instalación en la localidad de una Planta de Estabilización de Mercurio que sirva para el tratamiento de los excedentes de este material provocados por el cierre de las minas de mercurio en Europa, y hacerlo además con las «máximas garantías de seguridad». Esta planta, adherida al Centro Tecnológico Nacional de Descontaminación del Mercurio que también gestiona Mayasa, supone un importante plan para la reindustrialización de la comarca, y podría empezar a ser una realidad a partir del segundo trimestre de 2015, fecha en la que Minas de Almadén y Arrayanes SA prevé haber superado todos los trámites legales necesarios para iniciar su construcción.
Por el momento, la empresa cuenta ya con las consultas previas del trámite de Evaluación de Impacto Ambiental del proyecto, uno de los pasos a seguir para mostrar su compatibilidad con el entorno. La construcción de la Planta de Estabilización de Mercurio está prevista en Las Cuevas, un paraje a diez kilómetros del casco urbano de Almadén donde está ubicada el antiguo almacén comercial para la exportación del mercurio, y que sería adaptado para la construcción del lugar de tratamiento. Estas instalaciones, según Mayasa, cuentan «con una elevada capacidad de almacenamiento y sistemas de pesada y control, así como protección contra infiltraciones de agua al suelo e instalaciones auxiliares para el control ambiental.
Fuente: latribunadeciudadreal. Es