Almadén, un poco de su cultura.

El origen de Almadén está ligado al de sus minas y es muy remoto; según Vitrubio y Estrabón puede decirse que existía ya antes de la era cristiana; está vinculada a la llamada por los romanos región sisaponense ya citada por Plinio; (Sisapo o Sisapón en celta quiere decir mina oculta).
Aunque su ubicación sea incierta, si está comprobado que el cinabrio o argentum vivum del que nos habla Plinio, Estrabón y Tofrastos, se extraía de la Sisapón sita en la Beturia de los Turdilis.

La invasión y asentamiento de los bárbaros en la Península Ibérica trae consigo la pérdida del hilo conductor de la historia de Almadén, reapareciendo en época de los árabes.

Almadén como ciudad parece ser de origen árabe; nacido de la agrupación de albergues construidos alrededor de las mimas de que los invasores explotaron, y para defender las cuales levantaron el hins al-ma´din, el fuerte de la mina. La presencia árabe se ve confirmada por el hallazgo de monedas y objetos diversos en los antiguos trabajos mineros, por el testimonio de varios autores, entre ellos el moro Rasis, e Ibu Fachi Allak Omari, y finalmente por la abundancia de términos de origen árabe empleados en las minas; como alarife por albañil, aludel por caño, jabeca o xabeca por horno, azogue por mercurio y el propio nombre de la ciudad Almadén, la mina.
La población permaneció bajo poder musulmán hasta que en 1151, Alfonso VII conquistó la comarca. En 1168 Alfonso VIII hizo cesión del territorio al conde don Nuño de Lara y al maestre de Calatrava, pasando Almadén a ser patrimonio de la Orden de Calatrava, junto con la dehesa de Castilseras. En mayo de 1218, Fernando III confirmó la donación, que fue renovada por Alfonso X en abril de 1251, y por Sancho IV, aumentándola, en 1285 y 1289. La Orden explotó las minas cediéndolas en arriendo a particulares. En 1417 recibió el título de villa
Al incorporarse los Maestrazgos a la Corona en 1512, el Tesoro comienza a incautarse de las rentas de Almadén. En 1523 finaliza el arriendo de los Maestrazgos y por ende el de los pozos de Almadén, quedando el 4 de mayo de dicho año incorporados perpetuamente a la Corona de Castilla.

Hasta mediados del siglo XVII la explotación de las minas fue realizada por particulares por un derecho concedido por la Corona de Castilla, pero a partir de 1645 la mina vuelve a manos del Estado. A partir de esa fecha se inicia un periodo de lentas reformas , nombramientos de Superintendentes así como el inicio de explotaciones que se descubren en distintas fechas
Esta actividad traerá consigo la creación en Almadén del primer centro de enseñanza minera de España y América en 1777 por Carlos III, que va a permitir una mejor formación de los técnicos y el acercamiento de las técnicas europeas a la minería en Almadén. En 1792 Carlos IV concedió a la villa varios privilegios.

De nuevo Almadén sigue generando la riqueza nacional a través de su líquido metal, si bien es cierto que para ello utilizó durante muchos años esclavos y presidiarios como mano de obra. El siglo XVIII significa la expansión como ciudad y su mayor quehacer arquitectónico, construyéndose en esa época el Hospital de Mineros, la Plaza de Toros, la Escuela de Capataces de Minas y la Real Cárcel de Forzados.
Ha sido la comarca de Almadén una zona poco beligerante y tan solo encontramos hechos de guerra aislados, en muchos casos producidos por la riqueza estratégica del mercurio o bien por ser una zona de paso entre el Norte y el Sur de la Península. En la Guerra de la Independencia cayó en poder de los franceses, mandados por el mariscal Victor, el 15 de enero de 1810, permaneciendo las tropas francesas en el lugar hasta 1812.
En octubre de 1836, ante el avance del General Carlista Gómez, el Superintendente de Almadén D. Manuel de la Puente y Aranguren, fortifica parte de la población, especialmente las ruinas del Castillo de Retamar, las casas cercanas y la academia de Minas, denominando a todo el conjunto fuerte de María Cristina, el día 24 los carlistas han tomado la mitad de la población que está en llamas, ante esta situación el Superintendente rinde la villa, poniendo como condición que se respete el establecimiento minero por ser un bien nacional. Dos años después la atacaron las fuerzas que mandaba don Basilio Antonio García.

El 6 de octubre de 1840 una comisión de manchegos entre los que estaban los liberales de Almadén, felicitan al pacificador de la nación el general Espartero, durante estos años la ciudad así como el establecimiento minero tienen liberales en los puestos de mando. Después del periodo liberal y antes de la guerra civil, Almadén ha tenido una población cuya mayoría era republicana.

Durante la guerra civil española (1936-39), la ciudad quedó en la zona republicana, entrando las tropas nacionales en la ciudad al mando del general Queipo de LLano el 27 de marzo del año 1939, unos días antes del fin de la contienda.