ALMADÉN, LA IGLESIA VISIGODA DEL PILAR DE LA LEGUA (s. VII)

Para ver el álbum completo pincha en la fotografía

 

UN HALLAZGO IMPORTANTE PARA INCREMENTAR EL PATRIMONIO HISTÓRICO DE ALMADÉN (C-REAL)

El yacimiento arqueológico de Pilar de la Legua se encuentra situado a unos 4 km de la ciudad de Almadén, junto a la carretera de Ciudad Real, en un paraje de la zona de contacto entre el Valle de Alcudia y los Montes de Ciudad Real. En el lugar se conservan los restos de la fuente histórica Pilar de la Legua y del camino empedrado que unía las poblaciones de Almadén y Almadenejos; al S, se encuentra la mina de mercurio de La Grajera, con labores antiguas.

El yacimiento arqueológico era conocido debido a la remoción del terreno durante finales del siglo pasado, que dio lugar al descubrimiento de enterramientos en sarcófagos de piedra, alguno de los cuales fue extraído y permaneció a la intemperie durante años hasta su posterior desaparición. Asimismo en estos momentos se produjeron episodios importantes de saqueo y destrucción de restos arqueológicos del yacimiento.

La investigación arqueológica en Pilar de la Legua se ha llevado a cabo durante cuatro campañas, desde 2014 a 2017, en el marco del programa de subvenciones para la investigación arqueológica de la JCCM. Ha sido promovida por el Ayuntamiento de Almadén y realizada por el equipo de investigación de Sisapo.

El yacimiento, de extraordinario interés, presenta los restos de una iglesia rural de época visigoda con cronología centrada en el s. VII.

Se ha podido recuperar la planta arquitectónica completa del edificio, posiblemente cruciforme, bastante arrasado hacia el O y mejor conservado hacia el E. La iglesia fue realizada mediante muros de mampostería de bloques de cuarcita, combinada con elementos de sillería que se han conservado en distintos puntos, como en algunas esquinas y jambas. Estos paramentos fueron enlucidos y encalados, tal y como se ha documentado a través de la intervención arqueológica.

Varios ambientes conservan elementos muy destacados y significativos. En primer lugar la cabecera del templo, al E, un espacio con ábside que alberga en su interior el sanctuarium, con pavimento de opus signinum de tradición romana, restos de enlucido encalado de las paredes y restos de la base para el altar, del cual se ha recuperado un fragmento del tablero de mármol con decoración vegetal; asimismo, pertenecientes a éste ambiente se han recuperado diversos elementos correspondientes al mobiliario litúrgico. Al NO del sanctuarium se conserva un ambiente con pavimento de ladrillos y bancos de piedra adosados a las paredes que puede corresponder al sacrarium. Por su parte, al SO del ábside se ha podido recuperar, en buenas condiciones la sala bautismal de la iglesia, con un baptisterio de inmersión muy destacado, de planta cruciforme y sección escalonada en varios frentes, con revestimiento de opus signinum. Además existen restos arqueológicos del resto de ambientes de las naves N y S de la iglesia y de una estancia que por el O cierra el edificio a modo de contraábside.

Uno de los espacios más singulares de la iglesia corresponde a la nave central, donde bajo un pavimento de opus signinum prácticamente desaparecido en casi todo el espacio, existen una serie de enterramientos distribuidos en grupos, realizados en sarcófagos de piedra volcánica de gran calidad, o en cistas de mampostería de ladrillo o piedra. Hay que lamentar el saqueo y destrucción de parte de estos restos funerarios, pero a pesar de ello el conjunto presenta monumentalidad y evidencia la preeminencia social de los enterrados en el interior del templo.

Los elementos arquitectónicos de la iglesia, como sillares de piedra volcánica, estucos parietales, o columnas de mármol, de los cuales se han recuperado algunos ejemplos, fueron objeto de una amortización inmediata al abandono, y sobre la ruina del edificio y en sus inmediaciones, se han documentado una serie de construcciones posiblemente correspondientes a un desarrollo cronológico altomedieval posterior. En este sentido, hay que mencionar la existencia de un hábitat rural de cronología visigoda e islámica emiral apenas a un centenar de m al E de la iglesia, que fue objeto de una pequeña intervención en 2014.

El yacimiento arqueológico de Pilar de la Legua constituye un hito en la investigación arqueológica de los últimos años, ya que constituye hasta el momento el único ejemplo conocido de estas características en todo el sector S de Castilla-La Mancha. Es además un yacimiento que reúne todos los requisitos necesarios para su puesta en valor y musealización, y de este modo cerrar el círculo de su recuperación para la sociedad.

 

Germán Esteban Borrajo

Investigador principal del Proyecto Pilar de la Legua