Taller de Verano Escuela de Ingeniería Minera e Industrial de Almadén

Para ver el álbum completo pincha en la fotografíaTaller de Verano Escuela de Ingeniería Minera e Industrial de Almadén

Encuadrada dentro del II Campamento de Geología, Minería y Medioambiente, espectacular taller de verano que ha organizado la escuela con casi 170 participantes, donde los niños y no tan niños han podido descubrir la Geología y Minería, desde buscar fósiles, batear para encontrar oro o paleontología, también han tenido su momento de diversión y aprendizaje con los monitores siempre presente en las actividades.
Agradezco a la Escuela de Ingeniería Minera e Industrial de Almadén, al Departamento de Minas, Excmo. Ayuntamiento de Almadén, Comercio Local, Cafetería de la EIMIA, Casa Rural Betancourt y Casa Rural la Encina, , el poder participar en este evento, y con el mostrarles parte de la Cultura que se imparte en Almadén, parte de lo que se enseña en la EIMIA.

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Almadén así lo llamaron los musulmanes al fuerte de la mina

Pudiendo ser su estructura urbanística de origen musulmán, los inicios de la población vienen determinados por los edificios levantados con la finalidad de defender la mina, llamados hisn al-ma´din, el ‘fuerte de la mina’.
Así llamaron los árabes a este yacimiento de las estribaciones de Sierra Morena, en la provincia de Ciudad Real. Una mina vital para los romanos por su color, venerada por los alquimistas por su composición y clave para obtener el oro y la plata de América que forjarían un imperio
Las minas más famosas de España contienen la mayor reserva de mercurio del mundo en forma de cinabrio. Una mezcla de azogue (mercurio) y azufre. Se calcula que las ventas del mineral de Almadén han supuesto desde el siglo XVI hasta hoy más de 20.000 millones de euros en valores actuales. Pero este yacimiento, del que se ha extraído una tercera parte de todo el mercurio utilizado por la humanidad, no se inició en los anales de la historia por el azogue, sino por el propio cinabrio en estado puro. Quienes hayan visto la ampliación del Museo del Prado, recordarán sus paredes de brillante rojo pompeyano. Un tipo de rojo, que recuerda al de los frescos de la ciudad que sepultó el Vesubio. Lo curioso es que el pigmento con el que se pintaron las paredes de las casas señoriales de Pompeya procede de las piedras de cinabrio de Almadén, en Ciudad Real.
Cada año se enviaban a Roma unas 10.000 libras de mineral que se trataban para obtener un rojo muy codiciado. Un producto de lujo en toda regla, que se empleaba para dar color a los tejidos, a los muros, o a las mejillas de las mujeres más adineradas.
La amalgamación. Si hubo un momento en que las minas pasaron a ser un eje fundamental de la economía española fue el siglo XVI, cuando el sevillano Bartolomé Medina descubrió la amalgamación. Una técnica que utiliza el mercurio para separar la plata y el oro de otros materiales, en un momento en que España requería de estas técnicas para depurar sus hallazgos en ultramar. La importancia económica de Almadén era tan grande que Carlos I consiguió aplacar sus deudas con los banqueros que habían financiado su coronación como Emperador y las guerras europeas, al cederles el control de las minas. Almadén siguió siendo fundamental con el cambio de dinastía. De la mano de la Ilustración borbónica llegó la apertura de la Academia de Minería y Geografía Subterránea, la cuarta más antigua del mundo.
Entre la ciencia y la alquimia. Con el paso del tiempo los usos del mercurio de Almadén fueron multiplicándose. Barómetros, pilas, lámparas, interruptores, empastes e incluso explosivos, han contenido mercurio. A lo largo de los siglos, el imaginario colectivo fue incorporando nuevas propiedades a sus derivados que con mayor o menor fortuna se emplearon como laxantes, antidepresivos, antiparasitarios o conservantes. Cuando los cristianos conquistaron Almadén, sólo los monjes guerreros de Calatrava se atrevieron a controlar una tierra tan cercana al dominio musulmán. Era la época dorada de los alquimistas que consideraban al mercurio la pieza clave para transmutar el plomo en oro.
Creían que todos los metales se componían de mercurio y azufre en distintas proporciones. De modo que para convertir cualquier metal en oro, o en plata, bastaba con modificar las cantidades de los dos componentes del cinabrio. En el Renacimiento se expande por Europa una nueva plaga, la sífilis. Los médicos creen descubrir que el azogue puede combatir la nueva enfermedad, aunque los resultados fueron más tóxicos que curativos. Siempre se supo que el mercurio podía ser perjudicial, pero en las últimas décadas se demostró que niveles bajos pueden dañar nuestra capacidad para hablar, ver, oír, sentir o pensar. El año pasado la Comisión Europea prohibió las exportaciones de mercurio y la fabricación de termómetros de este mineral.
Almadén en el siglo XXI. Almadén se adelantó a Bruselas, y ya en 2003, dejó de producir mercurio. Tres años después, un convenio entre la empresa estatal Minas de Almadén y Arrayanes S.A., la Junta de Castilla-La Mancha y el Ayuntamiento de la localidad, propició la creación del Parque Minero de Almadén.
Un proyecto de 20 millones de euros para fomentar el turismo y el conocimiento científico de un prodigio natural que surgió hace 430 millones de años, de una erupción de mercurio, mezclado con azufre del fondo marino. Una visita al Parque permite revivir las condiciones en que los trabajadores obtenían el cinabrio hasta que llegaron los avances del siglo XX. Se trata de un viaje a través del tiempo, desde el siglo XX hasta el XVI, en el que los visitantes descienden hasta 50 metros para conocer los pozos de extracción, los talleres y la zona de los hornos de destilación, a la que se accede en tren.
La Ruta del Mercurio se presenta como un itinerario cultural entre continentes que trajo consigo un intenso intercambio. Los contactos de Almadén con el Nuevo Mundo fueron muy frecuentes desde la Patagonia hasta Norteamérica. Muy cerca de Silicon Valley, el símbolo de la alta tecnología estadounidense, existe un parque natural llamado ‘Almaden Quicksilver County Park’, en honor de las minas españolas. Precisamente de allí se extrajo el mercurio necesario para la amalgamación durante la Fiebre del Oro.

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