Ermita del Santo Niño

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Imagen de la leyenda del martirio del Santo Niño de La Guardia (grabado, siglo XVIII)

Se denomina Santo Niño de La Guardia al caso del presunto asesinato ritual de un niño, cometido por judíos y judeoconversos a finales de la década de 1480 en la localidad de La Guardia (Toledo), seguramente inspirado por la leyenda antijudía llamada calumnia de la sangre y que tiene correlato en otras culturas, como por ejemplo en la inglesa (la leyenda del santo niño Hugh de Lincoln). Por este crimen ritual fueron procesados por la Inquisición varios conversos, además de dos judíos, procesados por las autoridades civiles, todos ellos quemados vivos en Ávila el 16 de noviembre de 1491. Se conservan algunos documentos del proceso (especialmente, el proceso completo contra uno de los acusados, Yosef – o Yucé – Franco). La mayoría de los historiadores considera que el proceso propició un clima antijudío, y una indignación que empeoró aún más la relación del sector de cristianos viejos con relación a los judíos y conversos. Este crimen fue lo que dio impulso para dictar el decreto de expulsión de los judíos, que se promulgó solo meses después (en marzo de 1492), siendo uno de los últimos reinos europeos en expulsarlos (el último fue Portugal).

Durante el siglo XVI se desarrolló una leyenda hagiográfica acerca del Santo Niño, cuyo culto continúa celebrándose en La Guardia.


Toledo

Toledo, declarada Patrimonio de la Humanidad, no nos permite elegir entre las fuentes de su cultura y su historia: toda ella es mezcla de tiempos y pobladores, de culturas y religiones, todos los estilos están en sus monumentos, todas las actividades seculares se representan en ella y su visita engrandece el alma, la inteligencia y la cultura. Toledo no deja indiferente y se nos clava en la memoria como el lugar al que volver siempre y que nunca terminaremos de conocer.

Abrazada por el meandro del Tajo, su posición geográfica guarda las causas de su longeva importancia. El hombre siempre encontró en el Torno del Tajo un lugar de privilegio estratégico para asentarse. En alto y rodeada por el foso natural del río, no deja dudas de su emplazamiento defensivo y de vigilancia. Por ello, algunos de los monumentos importantes están relacionados con su estructura militar: el Alcázar,  las murallas o el Castillo de San Servando…

Toledo se erige como una ciudad tolerante que entendió ser elegida por distintos pueblos que la habitaron y supo respetar sus pasos, conservando aún hoy huellas importantes que le han otorgado el sobrenombre de Ciudad de las Tres Culturas.

El breve relato empeñado en señalar pocos lugares por no excluir los que sin duda no merecen ser ofendidos, termina como empezó, narrando al viajero que hay cien toledos para disfrutar: el del Greco, el noctuno, el artesano, el judío, el literario… La ciudad invita a la estancia y a saborear con calma la trama de su pasado, en la modernidad de su presente, que nos ofrece numerosas posibilidades para pasar más de un día y aun así… querer volver.

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Las Barrancas de Burujón

Las Barrancas de Burujón representan a uno de esos rincones de naturaleza deslumbrantes que tenemos a dos pasos y los cuales a veces pasan desapercibidos de puro milagro. En este caso aparecer fugazmente en un anuncio de Coca-Cola rodado en España hace varios años le sacó del anonimato. Lo que para muchos nos parecía el Gran Cañón resultaba estar en Toledo.

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