Castillo de Vioque

Castillo de Vioque

Comunidad autónoma Andalucía

El Castillo de Vioque se encuentra situado a unos 8 kilómetros en línea recta al noreste de Santa Eufemia, provincia de Córdoba, sobre un cerro coronado por buenas defensas naturales, y desde el que se domina el pequeño valle del río Gudalmez.

Se puede llegar a él saliendo de la localidad por la carretera de Almadén. A unos 300 metros hay que salir por un camino a la izquierda conocido como Camino de las Lomas, después hay que cruzar el Arroyo Grande., y después tomar el Camino de Vioque, que lleva a la finca del mismo nombre, un caserío en cuya margen izquierda se encuentra el castillo, sobre un cerro.

Esta magnífica fortaleza ibérica datada entre los siglos I y II d.C. es considerada por algunos investigadores como el posible enclave túrdulo-romano conocido con el nombre de Sosintigi.

Se trata de una fortaleza de doble recinto y gran calidad constructiva que, a pesar de estar en ruinas, impresiona por su gigantesca y bella factura.

Su planta cuadrangular mide 29 metros por sus lados norte y sur, y un poco más por los lados este y oeste. En la parte central del lado oeste y en la parte derecha del lado norte presenta sendos salientes, que deben corresponder a dos antiguas torres de medidas desiguales, unos 7 metros la del lado oeste y unos 10 metros la de la cara norte. En la parte izquierda del lado norte se observa una pequeña estancia de función desconocida, mientras que en el ángulo noroccidental se observa un muro que parte desde la esquina del castillo en dirección noroeste.

El recinto interior es una poderosa fortificación tronco piramidal de aparejo ciclópeo reforzado con varias torres, formado por grandes bloques de piedra del lugar a manera de sillares y trabados en seco.

El amurallamiento exterior se levantó aprovechando las defensas rocosas naturales. Este primer recinto es de peor calidad constructiva, constituyendo quizá la primitiva fortificación a la que, ya en plena romanización, se le añadió el poderoso bastión interior.

Entre el recinto interior y el cincho amurallado exterior existe un amplio espacio, que quizá sirviera para resguardar el ganado en caso de ataque enemigo.

Construida a partir de sillaretes calzados con lajas más estrechas y dispuestos en hileras sin ningún tipo de argamasa.