En el Valle de Alcudia se encuentra Almadén, localidad ligada a la minería desde tiempos remotos, teñidos del rojizo cinabrio de sus pinturas rupestres. Los romanos abren esa tierra para exprimirla del preciado metal codiciado en el imperio como tinte, cosmético o ungüento. Desde aquellos tiempos y a pesar de los devaneos de la explotación o la demanda, Almadén ha producido la tercera parte del mercurio consumido por la humanidad.

Alrededor de esta intensa actividad se ha desarrollado durante siglos la vida del municipio y todo: relato, visita y cultura, se tiñen del bermellón del interior de sus tierras.